Adan de Abajo

Desde la antiguedad los alquimistas intuían la presencia del OTRO YO, nombrándolo Adán de Abajo. El psicoanálisis más tarde lo bautizaría como Inconsciente.

jueves, 2 de agosto de 2012

OUSPENSKY: EL CÍRCULO INTERNO DEL CRISTIANISMO

                                                                      PIOTR OUSPENSKY


Generalmente la barbarie evoluciona con mayor rapidez que la civilización

y en ocasiones impide su desarrollo, incluso busca su aniquilación.

El salvaje mató a su enemigo con una macana, el hombre culto

tiene a su disposición toda clase de facilidades técnicas.

(PIOTR OUSPENSKY –Un Nuevo Modelo del Universo)


Cuando vemos que una religión se encuentra siglos,

incluso miles de años atrás que la ciencia, se infiere que no es religión,

sino solamente seudo-religión, el cadáver marchito de lo que alguna vez fue

o pudo haber sido religión.

(PIOTR OUSPENSKY –Un Nuevo Modelo del Universo)



Todo árbol que no hace buen fruto, es cortado y echado al fuego…

(EVANGELIO DE MARCOS 3,10,12)


1.    UN PSICÓLOGO HECHO POR SÍ MISMO

A finales del siglo XIX, todavía en los albores del siglo XX, las facultades y escuelas de psicología eran fenómenos bastante raros de encontrar, incluso en la Europa más “culta” y desarrollada de la entreguerras. Los primeros psicólogos de aquellos tiempos se formaron a sí mismos, llegando a la psicología por caminos indirectos e inusitados: la filosofía, la física, la medicina y la neurología, incluso la ginecología y la pediatría. Casos como el de Sigmund Freud, William James, Wilhelm Wundt, Jean Piaget, etc., constituyen personajes muy representativos de las primeras etapas de la historia moderna de la psicología, dado que provenían de profesiones  de lo más diversas, muy lejanas aparentemente de la ciencia psicológica: filosofía, física, neurología, biología, matemáticas.

Quien quería convertirse en psicólogo, tenía que ingresar primero en alguna facultad médica o de humanidades e inscribirse posteriormente a las asignaturas psicológicas desperdigadas en su plan académico. Quizá luchar por ser admitido en algún laboratorio de psicología experimental con Wundt en Alemania, asistir a los seminarios privados que impartía William James en su casa de los Estados Unidos. O seguir a Lev Semionovich Vygotsky en su exilio hasta alguna escuela para niños ciegos y sordos de la Rusia Oriental, vigilado por la KGB, con tal de aprender de él.

Pero si no se poseía una educación universitaria, incluso si alguien tomaba la opción del autodidactismo, es decir, de educarse y formarse a sí mismo, esta decisión lo alejaba por completo de la posibilidad de acercarse a la psicología. Sobre todo si se escuchaba con demasiada atención  la advertencia de Freud y Lacan, de que nadie que no fuese médico en sus orígenes podría dedicarse a psicoanalizar individuos.

Piotr Ouspensky hizo caso omiso de este tipo de sabios universitarios. Se preparó primero como físico, químico y matemático por su propia cuenta, abrevando de las bibliotecas públicas del pequeño poblado rural en Bielorrusia donde había nacido. Pidiendo libros prestados  a sus compañeros de grados avanzados o tomándolos sin permiso. Sus profesores de la escuela, tal como narra en su libro Un Nuevo Modelo del Universo, se burlaban de su desinterés por el programa académico oficial, canalizando en su lugar, todas las energías infantiles y adolescentes hacia la búsqueda de conocimiento, luchando por hacerse con la historia de la física, los experimentos con matemáticas avanzadas y los estudios con química teórica y biología. Su profesor de gramáticas, un inglés insípido de piernas largas a quien los muchachos del Liceo apodaban Zancos, solía reprenderlo y quitarle sus libros de física y anatomía, cuando lo encontraba leyendo aquellos extraños volúmenes en su clase. En aquel entonces soñaba con llegar a ser un científico duro, instalado en algún laboratorio por la eternidad.

Más tarde descubrió la filosofía,  y junto con ella la literatura esotérica, ya en la etapa del bachillerato, y comenzó a abrir su panorama. La presión de sus profesores fue en aumento, hasta el punto de hacerlo optar por abandonar la escuela para siempre, a pesar de ser uno de los estudiantes más capaces y tener asegurado su pase automático a la facultad de ciencias de San Petesburgo.

Las guerras mundiales lo sorprenden trabajando en el campo con su padre, en la pequeña granja de conejos  y palomas de la familia  y en el cultivo de papa y cebada, donde no deja de devorar libros durante sus ratos libres. Aquí logra sistematizar bastante sus conocimientos de medicina, física, química y biología.

Decide marchar como voluntario al frente siberiano, donde los rusos se debaten contra los japoneses. Era la segunda vez en su vida que intentaba fallidamente enlistarse. Por decisión propia, como él mismo señalara en sus libros años después, jamás volvería a pisar un aula escolar.

Es asignado  a una unidad de artillería en lo más intenso de la lucha, cuando es evidente que los rusos perderán frente a Japón. Aprovechando sus bastos conocimientos en muy diversos campos, se le pone luego al frente de de una avanzada de enfermería y primeros auxilios. Es herido y capturado por los nipones y recluido en un campo de forzados durante seis meses. Amenazado de muerte por sus enemigos, amedrentado junto con sus compañeros y amigos, contando apenas con 25 años de edad, sufre una poderosa e impactante experiencia espiritual, muy cercana a la muerte.

En el momento en que es liberado, será una persona por completo distinta. Sus intereses se reorientarán  hacia la psicología teórica, las experiencias místicas y transpersonales y el estudio de la conciencia. Abandona el ejército, convirtiéndose en periodista, escritor y psicólogo independiente. Decepcionado profundamente de cualesquiera instituciones educativas y militares.

2.    EN BUSCA DE LO MILAGROSO

Ya como periodista y escritor, Ouspensky aprovecha para emprender viajes hacia Oriente Medio y Lejano. Recorre Persia, Afganistán, Tailandia, La India. Siempre con la corazonada de encontrarse siguiendo el rastro a un conocimiento imperceptible y antiguo, el cual se encuentra en posesión de ancestrales escuelas o fraternidades, celosas y con demasiadas restricciones para compartirlo con los no iniciados. Habla y se entrevista con cientos de personajes: yoguis, faquires, sufís, maestros y  buscadores de todo tipo. Quedándose en cada ocasión con un agudo sentimiento de vacío y decepción. Al mismo tiempo se da la oportunidad de consultar y devorar las bibliotecas de todos los lugares que visita, tomando inacabables páginas de apuntes y notas que siempre lleva consigo de regreso a su casa en Rusia.

Contrae nupcias con una muchacha a quien conoce en uno de los periódicos donde trabaja en San Petesburgo: Anya, quien ya no se le separará  a lo largo de sus posteriores búsquedas, viajes y migraciones que culminarán en Londres, varias décadas más tarde, durante sus últimos años de vida.

Prepara su primer libro: Tertium Organum, donde esboza un modelo del universo cuatridimencional: de cuatro dimensiones, en donde los animales, las plantas y los seres humanos vivimos atrapados en un limitado  y estrecho espacio de tan sólo tres dimensiones. Especula sobre una posible Cuarta Dimensión, la espiritual, inaccesible para la mayoría, buscando datos, evidencias y ejemplos, contrastando información de campos inimaginablemente conciliables: la física cuántica, la psicología, el espiritismo, la biología, la religión, el esoterismo, el misticismo, etc. Sin quererlo, tal vez en el inicio desde un camino por completo teórico, racional y existencial, tratando de superar sus crisis personales y sus preguntas intelectuales, cuando cree experimentar la desilusión absoluta de no lograr encontrar aquello que anhela, poco antes de publicar su primera obra, ocurre un “milagro”.

            Alguien lo pone en contacto con un enigmático profesor de danzas sagradas y vendedor de alfombras.

 George Grudjieff es un ruso del Cáucaso, mago y psicólogo intuitivo, poseedor de extraños conocimientos y poderes mentales. Ouspensky toma su familia, sus libros y su perro pastor, dejando su trabajo en diversos diarios en Moscú para seguir al maestro hacia Europa Oriental y Asia. Coincide con el estallido de la Revolución de Octubre rusa, que arrastrará el país hacia el asesinato, el canibalismo y la mentira. De ningún modo Ouspensky y Gurdjieff simpatizan con los bolcheviques, menos con su presunto progreso y socialismo. Piotr Demianovich sabe que todo lo que hasta entonces amó y considero seguro  y estable en su vida en Rusia, está a punto de cambiar para siempre, sin dejar rastro alguno, devorado por la barbarie disfrazada de cambio y democracia. En su patria ya no queda nada para su familia, ni para él y algunos valerosos buscadores, quienes también seguirán al mago hasta el fin del mundo si es necesario. Entre los otros alumnos de Gurdjieff hay científicos, obreros, personas sencillas, gente de la nobleza rusa y artistas, como el compositor Thomas de Hartmann, quienes desean aprender los conocimientos de su maestro y  desconfían de todo cambio político, social e ideológico anunciado por los supuestos revolucionarios rusos.

            Proyectan llegar hasta Egipto y Turquía, pero las guerras que estallan simultáneamente en varios poblados y territorios los hacen desviarse hacia Alemania, Inglaterra y finalmente Francia, donde terminarán inaugurando El Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre.

Con Gurdjieff, Ouspensky accede a un conocimiento completamente diferente de lo que ha conocido. Se le advierte que existe un Círculo Interior de la Humanidad, desconocido para las grandes mayorías, quienes apenas sueñan con lo que saben y son capaces de hacer los sabios del Círculo Interno. Ellos han escrito Los Evangelios, La Iliada, La Odisea, El Baghad Guita, crearon el Tarot, la Cábala, etc. Propiciaron muchos de los cambios sutiles que sin proponérselo, dictaminan el rumbo del resto de los hombres.

Para acceder a nuevas percepciones y dimensiones de conocimiento, acercándose en algún momento, tras mucho trabajo y preparación al nivel del Círculo Interno de la Humanidad, los alumnos deberán vivir un sistemático entrenamiento y un proceso de muerte psicológica paulatino. Retirando poco a poco las máscaras psicológicas con las que se ha fortalecido y camuflado la personalidad social. Nutriendo de a poco también a su esencia, descubriendo lentamente quienes son cada uno en verdad. Muriendo en sus patrones antiguos de reacción, muriendo para renacer.

Conforme la esencia de cada gente crece, y por otro lado se debilita la personalidad artificial, el mundo entero comienza a adquirir un significado por completo distinto para el alumno. Esto es a lo que Gurdjieff llama comprensión, que consiste en penetrar en una verdad de manera paulatina, apropiándose de ella desde dentro. A diferencia del aprendizaje, que no es más que la acumulación mecánica de conceptos y nociones, los cuales la gente recita y repite a diestra y siniestra sin ser sus verdaderos autores o poseedores. Una verdad real es aquella que cada quien ha ido descubriendo y elaborando trabajosamente en su interior.

3.    EL CÍRCULO INTERNO DE LA PSICOLOGÍA Y DEL CRISTIANISMO

Según Ouspensky, reflexionando ya en sus últimos días como un anciano sabio en Londres, muchos años después de haber decidido separarse de Gurdjieff para emprender su propia escuela y sus propias enseñanzas, los Evangelios en realidad, más que contar sólo la vida de un líder espiritual, fueron escritos para transmitir enseñanzas muy profundas y secretas, dirigidas a aquellos que las supieran descifrar.

            En su libro, escrito en inglés en la última etapa de su vida en Londres: Un Nuevo Modelo del Universo, Jesús o Cristo, no sería un líder carismático o un reformador social, fundador de religión, iglesia o secta alguna, como la mayoría quiere creer. Sino un iniciado, perteneciente al Círculo Interior de la Humanidad.

            Hacerse pobre, o volverse como niño, para entrar al Cielo, ser capaz de hacer cruzar un camello por el ojo de una aguja, según las escrituras, psicológicamente, de acuerdo con Piotr Ouspensky, en realidad significa despojarse de los propios esquemas emocionales y mentales. Es el proceso para encontrar lo que algunos sabios llaman El Cuarto Camino, la Cuarta Dimensión. Purificarse espiritualmente para ingresar en una escuela del Círculo Interno.

El Paraíso es la Escuela de los magos.

            De aquí se deriva una fuerte crítica psicológica a lo que Ouspensky llama seudo-religiones, que son las que conocemos actualmente, las cuales no son en realidad religiones en el sentido antiguo, sino su cadáver o su fantasma patético. De hecho, el propio Jesús arrojó bastantes críticas a las instituciones religiosas y sus sacerdotes, resultando incomprensible cómo las iglesias contemporáneas se apoderaron de su nombre para construir aquello que el propio maestro tanto detestó, combatió y criticó sin tregua. Dice Ouspensky que si el propio Jesús hubiera reencarnado en otra época, hubiera sido ya quemado por la Inquisición, o estaría preso en algún campo de forzados en Rusia o los Estados Unidos.

            Cuando durante la Última Cena, previa a su muerte, Jesús dio su sangre a sus seguidores, no fue vino lo que ofreció, sino reamente su sangre. Según Gurdjieff y Ouspensky, lo que el nazareno hizo en realidad fue un rito de magia con su propio plasma corporal. Los ritos de sangre para la antigua magia significaban establecer un contacto profundísimo que uniría a los participantes del rito más allá de la muerte. Se trata de uno de los fundamentos psicológicos de la brujería, que consiste en establecer un vínculo invisible e indestructible a lo largo del tiempo, del espacio y de grandes distancias, con una persona que se conoció pero ya está muerta, o que habita en una inaccesible dimensión.

            En un momento dado, tras diez años de trabajo en colaboración, Gurdjieff y Ouspensky se separarían definitivamente. Los libros que Piotr Demianovich escribiría, le ayudarían bastante a Gurdjieff a difundir su pensamiento y las enseñanzas del Cuarto Camino. El lazo entre ambos psicólogos quedaría igualmente indisoluble a través del tiempo.

jueves, 26 de julio de 2012

SIGNIFICADO DE LOS ARCANOS

                                                                        EL SOL


En otro artículo he hablado del significado psicológico de los arcanos menores del Tarot: (http://www.carlosfilibertocuellar.blogspot.mx/2012/06/los-cuatro-centros-espirituales-del.html) mismo que recomiendo leer con detenimiento, previo al estudio de los arcanos mayores. En el mismo texto, ahondé ampliamente en el estudio de la numerología implícita en sus cartas, por lo que considero necesario remitirse a su la lectura antes de continuar con el presente material.

Así mismo, también en otro espacio he tocado el tema de la psicología de los principios masculino, femenino y andrógino, más conocidos en la psicología de Carl Jung como arquetipos: (http://extravia.net/2012/07/09/los-secretos-del-tarot/) relativos a la simbología del Tarot. El  cual igualmente es obligado leer antes de profundizar en los símbolos de los arcanos mayores.

Recordemos que el Tarot es un libro sagrado, muy antiguo, susceptible de someter a múltiples interpretaciones y creado no con lenguaje escrito, sino en un idioma de imágenes o arcanos. Se divide por una parte en 22 arcanos mayores, y por otra, en 56 menores. Al emprender un estudio teórico y psicológico del mismo, decidí partir de la numerología y el significado de los arcanos menores, plasmada en los textos citados arriba.

Estableciendo un adeudo ineludible en mis anteriores escritos con los arcanos mayores del Tarot, a continuación describo su psicología y  significado. Para ello, he realizado un concienzudo estudio tanto de la interpretación propuesta por Alejandro Jodorowsky en su libro: La Vía del Tarot (Grijalbo 2005), como de la aportación realizada por Piotr Ouspensky, discípulo a su vez de George Gurdjieff en: Un Nuevo Modelo del Universo (Upásika 2000), específicamente en los primeros capítulos del libro, dedicados a la psicología del Tarot. Del mismo modo he revisado con detalle la propuesta de la psicoanalista: Sallie Nichols: Jung y el Tarot (Ed. Kairos 2001), discípula de Carl Gustav Jung, pionera en la aplicación del psicoanálisis y la psicología junguiana a las cartas.

A continuación procuro presentar de una forma en extremo simplificada cada uno de los símbolos, de modo que si alguien desea profundizar aún más en ellos, puede acudir a la bibliografía en que me baso. La finalidad de estos trabajos, tanto de los dos anteriormente citados como del presente, es acercar de una manera sencilla y desde una perspectiva psicológica a quien quiera sumergirse en el estudio del Tarot.

1.    LOS ARCANOS MAYORES DEL TAROT

1.1     EL LOCO: LE MAT: Libertad total, locura, liberación. También es pariente de Jesucristo, es un andrógino.

1.2     EL MAGO: LE BATELEUR: Es igualmente andrógino, es alguien en búsqueda pero con cierta inmadurez, un principiante pero con mucha iniciativa, vive el aquí y el ahora. No hay pasado ni futuro para él. Tiene muchísimas ganas de conocerlo todo, con ímpetu en exceso, pudiendo caer en algunos errores por lo mismo.

1.3     LA PAPISA. LE PAPESSE: Representa el alma, es pura, en gestación o preñez, es muy espiritual, por otra parte asexuada, alianza con Dios, ingenuidad. Al mismo tiempo que etérea y virginal, reprimida y vacua.

1.4     LA EMPERATRIZ: LIMPERTRICE: Creatividad, pérdida de la inocencia y la virginidad, adolescencia, poder interior, seducción, placer, pérdida de miedos viejos, superación de temores.

1.5     EL EMPERADOR: L´EMPEREUR: Dominio del mundo material, autocontrol, dominio del dinero, tranquilidad, unión de los contrarios, solución de conflictos, refinamiento de la mente, figura del padre. Un compañero estable, seguridad, ser dueño de uno mismo. FUERZA ABSOLUTA. No hay nada de qué temer.

1.6     EL PAPA: LE PAPE: Da un paso más allá que el Emperador, dirigiéndose hacia el Ser Ideal. Es un maestro que guía hacia el Lado Oscuro o el Lado Espiritual. Rechaza cualquier tipo de maldición o karma negativo, puede curar, exorcizar, liberar y sanar.

1.7     EL ENAMORADO: LA MOVREVX: Cuando alguien finalmente se puede dedicar a lo que le gusta, descubre su misión y visión de vida y logra aterrizarlas.  Inicio de la vida social. También insta a preguntarse por el estado actual de las emociones de quien solicitó la lectura. Habla de un amor muy grande y muy inocente. Amor verdadero.

1.8     EL CARRO: LE CHARRIOT: Se refiere a la capacidad de acción de una persona, de poner en práctica sus ideas y de llevar a cabo cualquier proyecto en la realidad. Es una carta que indica éxito y se dirige hacia él. Puede caer en la imprudencia, también ser muy cuadrado e inflexible en sus juicios y determinaciones. Se encuentra en la base de los héroes, de los guerreros y campeones.

1.9     LA JUSTICIA: LA JUSTICE: Indica que nada falta ni nada sobra. Por otra parte implica el hacerse justicia a uno mismo, probablemente eso falte. También hacer justicia a otro, de quien no puede dejarse de sentir responsable. “Es el testimonio de nuestro Dios Interior, que nos impulsa hacia una evaluación interna…” (Jodorowsky 2005).

1.10  EL ERMITAÑO: L´HERMITE: A pesar de tener un estado de perfección, lo abandona para entrar en crisis y lograr la verdadera trascendencia. Coincide con el número nueve del Tarot, del cual se ha hablado anteriormente, para indicar el fin de un ciclo y otro nuevo inicio desde un nuevo plano. La cercanía de la muerte espiritual. Es una crisis a la que hay que entregarse. A pesar de aproximarse a la crisis, ya es suficientemente fuerte para superarla.

1.11  LA RUEDA DE LA FORTUNA: L´A ROVE DE FORTVUNE: indica el fin de un ciclo y el inicio de otro. Cuando aparece indica que una etapa o un ciclo ha concluido y da comienzo a nuevas facetas. Indica que toda la experiencia que se podía ha adquirir ya ha sido cubierta, es necesario y obligado un nuevo cambio. TODO LO QUE COMIENZA ACABA.

1.12  LA FUERZA: LA FORCE: Con ella se le abre la puerta a las fuerzas desconocidas del inconsciente. Aparición de nuevas emociones y sentires. Surgimiento de poderes instintivos. Es consciente de todo su cuerpo, principalmente de su sexo. Surgimiento de fuerza animal. Es el comienzo de un nuevo ciclo, el inicio de una actividad.

1.13  EL COLGADO: LE PENDU: Alguien se ha apartado del mundo de los humanos, posee una atracción hacia abajo, se encuentra revolucionando y efectuando un cambio de 180 grados para convertirse en un nuevo ser. Es posible que se encuentre sufriendo confusiones y depresiones en este momento, pero son para bien, con el fin de evolucionar. El colgado está obligado a la resignación pues nada puede hacer para cambiar una etapa de modificaciones y sufrimientos que le es obligatoria.

1.14  EL ARCANO SIN NOMBRE (LA MUERTE): Indica una profunda revolución, muerte espiritual que nunca es para mal sino todo lo contrario. Es una muerte purificadora que permitirá sanar, avanzar y volverse más ligero en la vida. Aunque asusta e inquieta.

1.15  TEMPLANZA: TEMPERANCE: Llega después de haber trabajado y vivido con mucha profundidad el arcano de La Muerte. Indica madurez, renacimiento tras la muerte espiritual. Indica la llegada de un tiempo de estabilidad, tranquilidad, paz y salud, ganada con mucho esfuerzo y tras un largo proceso de transformación y purificación.

1.16  EL DIABLO: LE DIABLE: Es el surgimiento de algo proveniente del inconsciente, algo que es parte de uno pero se le teme. Siempre tiene relación con algo inconsciente, con una tentación, también con la sexualidad, incluso con la creatividad.

1.17  LA TORRE: LA MAISON DIEV: Es uno de los arcanos de mayor desarrollo, es una representación de Dios. Es el Dios interior, lo Divino que aparece realmente en la vida, celebración, apertura real, estallido, gozo. La verdadera alegría y la fortaleza real.

1.18  LA ESTRELLA: LE TOILLE: Antiguamente era una fuente. Habla de buena suerte, de un ser que con muchos trabajos se ha vuelto puro, de pureza espiritual aunque se hayan vivido muchas cosas y cometido muchos errores. Habla de que alguien después de larga búsqueda por fin encuentra su sitio, el encuentro con un lugar sagrado, sea físico o emocional.

1.19  LA LUNA: LA LUNE: Es una fuerza femenina muy grande, alta intuición y feminidad. Es una fuerza inconsciente que absorbe la energía de los hombres y los puede consumir, una madre en extremo dominante y enloquecedora también. Habla del mundo de los sueños, de estar dormido, algo que atrae y que posee múltiples aspectos. En una mujer puede indicar una gran realización hacia lo femenino, embarazo y creación. En un hombre conlleva el desarrollo de la intuición y de poderes femeninos.

1.20  EL SOL: LE SOLEIL: Habla de una amplia consciencia, de apertura, es símbolo de vida, del padre. Un cambio hacia la consciencia, la aparición de un padre amoroso desde el interior, capaz de irradiar e iluminar no sólo a sí mismo, sino a los demás. Es la obtención de un éxito o una realización muy grande. Indica que cualquier nuevo plan, proyecto o construcción es buena y en cierto modo bendecido. Presagia éxito.

1.21 EL JUICIO: LE JUGEMENTE: Es un llamado que viene del interior, en parte se han logrado consolidar la unión entre lo masculino y lo femenino, habla del juicio final, del renacimiento de los muertos. El momento de enfrentar algo que se ha venido preparando y gestando. Una decisión que se ha ido dando y que ya no tiene salida. Es el despertar de una nueva vida tras un largo esfuerzo. Habla de unión, de familia. Pude hablar también de que alguien vivió un parto no deseado. Es el descubrimiento de que todo ser que nace es absolutamente deseado. Habla de un alto sentido de unión, para una pareja, una familia o una institución. Puede hablar de problemas sobre el juzgar y ser juzgado.

1.22 EL MUNDO: LE MONDE: Habla de una realización completa de la persona, es el último grado del camino de los arcanos mayores, habla de un crecimiento del aura o energía espiritual, es un alma en pleno gozo. Un orgasmo muy grande, carnal y espiritual.

2.    ALGUNOS PRINCIPIOS DE LAS TIRADAS Y LECTURAS

El lado izquierdo del consultante, en el momento de realizar una lectura de Tarot, siempre representará por una parte su lado masculino, también su pasado. Las cartas que aparezcan cerca de su mano derecha simbolizarán por lo general su parte masculina.

En una tirada en donde se le pidió al consultante sacar tres cartas de un mazo y alinearlas una después de la otra, es muy probable que la parte izquierda como se ha dicho, simbolice el pasado del mismo, así como su lado masculino. La carta central representará el presente de la persona, lo que le está sucediendo justo en este momento de su vida. La carta siguiente hacia la derecha de él, simbolizará su posible o factible futuro, latente en su estado emocional. Recordemos que todo lo que me llega desde el futuro, es porque las emociones ya estaban listas para ello o lo generaron.

domingo, 8 de julio de 2012

LOS SECRETOS DEL TAROT

                                                                       EL ERMITAÑO



1.    Arcano es secreto

El Tarot está constituido por arcanos: símbolos diseñados e impresos al frente de sus cartas y dispuestos para ser leídos de mil formas. El término arcano significa secreto. ¿Por qué entonces el Tarot se encuentra pleno de secretos?

El Tarot está construido sobre la base de mensajes ocultos para el sentido común, los cuales deberán esclarecerse por parte de aquellos que estén preparados. Cada una de las imágenes de sus cartas implica un enigma que debe ser desenredado, tanto por el tarotista como por el consultante o paciente, quien solicitó una tirada o lectura de Tarot.

            Un secreto es algo que nos reta y nos obliga a descubrir su significado. La vida misma  también se constituye sobre la base de secretos que hay que develar. Los grandes héroes de la literatura y la mitología, para llegar a convertirse en héroes verdaderos y desarrollar su personalidad en plenitud, tuvieron que enfrentarse a diversos predicamentos: acertijos, cuestionamientos, entrecruzamientos y adivinanzas que les eran planteados. En general: secretos, cuyo verdadero significado estaban obligados a elucidar. De lo contrario hubiesen muerto o permanecido en la inmadurez: Edipo, Hamlet, Zaratustra, Jesús de Nazaret, Buda, Gilgamesh, Rama, Héctor de Troya, etc. Son ejemplo entre miles, de la importancia del desciframiento de secretos en la personalidad que desea evolucionar y madurar, sobre la base de enfrentar y desentramar enigmas y encontrar la respuesta a preguntas existenciales de alta dificultad.

            Algo encuentran los seres humanos de sí mismos, cuando entran en el nudo de una historia, un mito o un cuento, al identificarse con el héroe y el personaje principal de un drama o epopeya. Por eso nos gustan tanto las películas de ficción y aventuras, y los libros por antiguos que sean, donde sus personajes resuelven predicamentos, encontrando el significado de sus propias vidas y confusiones tras una prolongada lucha interna. Los hombres se proyectan como el cinematógrafo sobre la pantalla, cuando alguien les cuenta una historia,  entran al cine o abren una novela.

            Ya decía Nietszche en el Anticristo: “…nada debe obstaculizar el desarrollo interno del héroe que todos llevamos dentro.”

            En cierto modo, el Tarot cumple una función psicológica análoga, al abrir en una tirada de cartas y exponer sobre la mesa o alfombra donde se realiza la lectura, una serie de personajes misteriosos y elementos enigmáticos. En el momento en que los arcanos entran en contacto unos con otros, comienzan a interactuar, como los elementos alquímicos de alguna especie de fórmula mágica milenaria, activada el instante mismo en que el consultante decide entrar en el misterio de sus cartas. Ninguna lectura de Tarot es igual a otra, aunque el consultante y el tarotista sean los mismos. Un arcano, de hecho, puede variar y transformar su significado en cada tirada, dependiendo de los otros símbolos aparecidos alrededor suyo: arriba, a la izquierda, por debajo, dependiendo.

Por ejemplo el arcano El Ermitaño, si se encuentra al inicio de una lectura, puede significar el apoyo de una figura masculina desconocida o novedosa, cuyas enseñanzas y consejos  motiven y orienten en estos momentos la vida del consultante: un maestro, un amigo con más experiencia, quizá poseedor de ciertos conocimientos espirituales que alguien más le rebeló. Un nuevo paradigma que revitaliza los esquemas mentales y creencias del paciente. Pero si el mismo arcano se encuentra al final de la lectura, contrariamente, puede representar una figura masculina obstaculizadora, quizá un maestro o un padre tiránicos, de quien el consultante se niega a desprenderse o con quien es incapaz de enfrentarse; también un pasado idealizado que se anhela y que no se quiere abandonar por ningún motivo aunque ya no exista. Nos encontraríamos entonces con una reacción neurótica de ambivalencia ante una figura masculina.

Al relacionarse unos con otros, los arcanos rebelan una historia ocurrida en el interior del consultante, la cual éste intuía apenas, o con  la que ni siquiera podía imaginar encontrarse en relación directa. Por ello, una lectura de Tarot puede resultar bastante rompedora de esquemas, poniendo a trabajar tanto la mente consciente como la inconsciente. Descubriendo aspectos por completo desconocidos de la personalidad o apenas presentidos por el consultante.

2.    LA PSICOLOGÍA DE LOS ARCANOS

Dentro del Tarot como del inconsciente social y espiritual, las figuras femeninas representan un principio receptivo, compasivo y piadoso, mucho más suave que el masculino. Todo en el Tarot que se trate de mujeres, damas, doncellas: como las reinas,  las damas, hace alusión a la imagen o al arquetipo femenino. También las figuras redondeadas, de amplias proporciones, como los oros, las copas, quienes representan principios femeninos, como ciertas partes del cuerpo humano, las emociones, la receptividad, la capacidad de entrega y de compasión. El lado positivo del principio femenino es el brindar ternura, compasión, perdón, comprensión, capacidad de dejarse querer, de permitirse recibir al misterio de la vida. Su lado patológico o nefasto es la falta de decisión, la manipulación, la mentira, la autocomplacencia, la debilidad y la corrupción.

            Por su parte, existe un principio o arquetipo masculino, representado en los arcanos del Tarot. Todas las figuras de caballeros, reyes, hombres, representan en mayor o menor medida lo activo, la decisión, el valor, el arrojo, la fortaleza, etc. Su lado patológico es la dictadura, la estrechez de visión. Un hombre machista que sólo quiere ver las cosas de acuerdo a su visión única. Del mismo modo, las figuras alargadas como las espadas y los bastos de las cartas, representan principios masculinos: la inteligencia, la voluntad, la decisión, la motivación, la visión.

            Tanto a los hombres como a las mujeres les hace falta el arquetipo masculino como el femenino. Un hombre poseído por una imagen femenina en exceso, cosa que puede revelar el Tarot al evidenciar una madre dominante, carecerá de decisión en la vida y tenderá a ser dominado por el resto de las mujeres con quienes se relacione. Por otro lado, una mujer a quien le falta el principio masculino, será doblemente débil, la aplastarán los hombres con quienes tenga contacto y la someterán, o padecerá por otra parte demasiado temor a la vida.

            Existe un tercer arquetipo, denominado integrador o unificador: el andrógino. Este habla de la capacidad de conciliar sin oponerse, lo masculino y lo femenino. El andrógino integra  ambas partes sintetizándolas armoniosamente.  Algunas de las cartas del Tarot encajan bien de acuerdo al tercer principio: El Colgado, El Amante, El Loco, entre otros.

            Quien haya alcanzado un nivel de desarrollo hasta el estadio andrógino, tendrá bien constituida tanto su misión como su visión de vida. La misión de una persona, empresa u organización, la proporciona el arquetipo femenino, porque contiene una capacidad de intuición y sensibilidad que es la que inspira y motiva hacia algo. Una filosofía de vida que proviene del corazón y del centro femenino de todos nosotros.

Por otro lado, la visión no puede existir si a alguien le falta el principio masculino. Lo viril es aquello que proporciona, más allá de la motivación y la inspiración, la dirección hacia dónde avanzar y los pasos a seguir. Amén de la fuerza necesaria y la decisión para efectuar los pasos y cambios necesarios hacia la visión, una vez descubierta o rebelada. Como puede verse, la vida requiere siempre de ambos principios para que todo marche adecuadamente. Y el Tarot puede evidenciar, diagnosticar y rebelar la falta de unión o la carencia de alguno de los principios.

EL TAROT EN ACCIÓN


APRENDER A LEER EL TAROT TERAPÉUTICAMENTE:

A lo largo de 3 sesiones de dos horas y media, los sábados, a partir del 14 de Julio, los participantes aprenderan en primera instancia el dominio de los arcanos del Tarot: entrando en conocimiento desde una perspectiva psicológica profunda con cada uno de sus símbolos.

Se les transmitirán diferentes formas de tiradas y de lecturas con un fin terapéutico. El método de Tarot que veremos consistirá en una forma de diagnóstico de la personalidad y de psicoterapia. Dirigido a todos aquellos interesados en la profundización del Tarot como estrategia terapéutica. Sustentado en el psicoanálisis de Carl Jung y la Psicología de George Gurdjieff.

Los participantes deberán adquirir previamente y por su cuenta un Tarot de Marsella, para iniciar con su trabajo.

Costo: 600 pesos las 3 sesiones.

Impartido por: Carlos Filiberto Cuéllar. Escritor, psicoanalista, tarotista y psicoterapeuta. Tel. informes 044 331 327 19 55


Lugar. López Cotilla 862. A media cuadra del Expiatorio. Guadalajara Jalisco. México.

jueves, 14 de junio de 2012

LOS CUATRO CENTROS ESPIRITUALES DEL TAROT

                                                                EL LOCO DEL DESMITIFICADOR


LOS CUATRO CENTROS ESPIRITUALES DEL TAROT



Un trabajo iniciático con el Tarot

es el de cambiar nuestro punto de vista,

hacerlo emerger de la cárcel de la edad

para comenzar a observarnos con una mirada cósmica, eterna e infinita.

Según los golpes de la vida, en nuestros cuatro centros tenemos edades diferentes:

una persona puede mentalmente ser un adulto de cuarenta años,

emocionalmente tener ocho años, sexualmente quince y corporalmente sesenta.

Sin embargo, el Ser Esencial, tiene la edad del Universo.



(ALEJANDRO JODOROWSKY –La Vía del Tarot)



0.    EL TAROT COMO UN LENGUAJE ANALÓGICO



Pese a los intentos, a veces bien intencionados, en otras ocasiones no tanto, de la psicología y las ciencias sociales de Occidente, el Plano Espiritual ha logrado escabullirse y burlarse hasta el cansancio de los ingenuos cuadriculadores de la vida, con sus conceptos y teorías para definir y explicarlo todo. Evitando ser aprehendido y encerrado en los marcos establecidos por instituciones y sabios miopes, obesos de tanto ego.

Un mandala es un núcleo simbólico de difícil acceso, una imagen compleja que transmite como una gota, la totalidad del lago o del océano que es el Alma Universal. Variadas tradiciones ancestrales han hecho esfuerzos por conectarse con este lago y mar que es el Espíritu, creando lenguajes simbólicos y herméticos para comunicar y comprender el código genético del Misterio: los Evangelios, la Cábala, la Alquimia, Runas, I Ching, etc.

Y el Tarot puede ser uno de los más importantes y antiguos instrumentos psicológicos para crear mandalas.

Para algunos, temerosos e ignorantes, los códigos como el Tarot, las Runas, el I Ching, etc., consisten en juegos de azar o artilugios para conocer la suerte y el destino.

Algunas iglesias, en su necedad y estrabismo, los han satanizado y proscrito para sus feligreses, calificándolos de instrumentos diabólicos. Con tal de controlar mediante el miedo y la ignorancia, a su apacible rebaño.

Pero desde nuestro punto de vista y experiencia como psicólogos, estos lenguajes ancestrales, no son ni una cosa ni la otra. Poco tienen que ver con el Diablo, menos con el azar, si es que existe. Es posible que el propio Belcebú viva muy cómodo, camuflado y escondido, burlón, más bien en las auto nombradas casas de Dios y en cualesquiera instituciones que se presentan como dueñas de la verdad, inquisitoriales para con quienes se atreven a pensar y sentir distinto. De ningún modo consideramos que las cartas, ni las Runas, ni cualquier otro lenguaje simbólico, sean lugar para el afamado Baal. Menos aún el Tarot.

Se conoce como lenguaje analógico a aquel que no utiliza palabras, o si las utiliza, éstas ocupan un papel marginal dentro del sistema y la estructura del mismo. Es decir, que los conceptos y las definiciones verbales resultan los menos importantes al interior de estos sistemas. Un lenguaje analógico se sirve de símbolos de denso contenido y basta riqueza emocional, condensada dentro de sí mismos. Resultando enigmáticos e indescifrables para aquellos que no han sido iniciados en sus misterios. Por ello, cuando no se les conoce, son catalogados como diabólicos y malignos. Infunden miedo y rechazo en quienes no han sido capaces de penetrar en ellos. Sin darse cuenta, el ser humano vive inmerso en un cosmos analógico y simbólico mucho más amplio, influyente y abrazador: la naturaleza, que los códigos racionales, verbales y digitales como la ciencia y sus explicaciones, a los que tanto parece tenerles fe.

Es un tipo de lenguaje que habla y se dirige directamente a las emociones y al Inconsciente, saltándose de un golpe la barrera protectora del ego y la razón.

Un lenguaje hermético y simbólico como el Tarot, fue construido por una tradición o escuela ancestral. Algunos tarotistas como Jodorowsky, dicen que fue creado durante el Medievo por sabios de las religiones más importantes: Islam, Hinduismo, Cristianismo, Jainismo. Reunidos para rescatar una sabiduría común a todos. Otros, como Grudjieff y Carl Jung, consideran que sus orígenes se remontan mucho más allá: al más antiguo Egipto, anterior a las arenas, relativo a las civilizaciones pre diluvianas. Que pasó de mano en mano, al principio como un simple juego, a lo largo de generaciones, quienes le fueron aportando cada vez nuevos rasgos y elementos, enriqueciéndolo. Se le utilizaba, no sólo para comunicarse entre los adeptos de ciertos grupos herméticos, sino para describir un proceso interior muy difícil de traducir y expresar en palabras.

 Del mismo modo que la Alquimia, el Tarot va describiendo poco a poco, mediante grados y un tipo especial de numerología contenida en sus cartas, los niveles de desarrollo del espíritu, y sus ciclos de evolución, transformación y muerte, antes de alcanzar una meta específica, deseada por todo iniciado o buscador: el despertar.

La simbología del Tarot encaja bien en los conceptos utilizados por Sigmund Freud para describir el funcionamiento de los sueños:

1. Desplazamiento: porque en realidad, las imágenes y arcanos del Tarot, no quieren decir lo que manifiestan directamente las apariencias del símbolo, sino otra cosa muy distinta. Y debe entendérsela y percibirla, cuando se aprende a leerlo. A no dejarse llevar por el disfraz exterior del arcano.

2. Condensación: porque cada arcano de cada carta del Tarot, tiene a la vez no sólo uno, sino múltiples significados. Tantos como el alcance de la subjetividad, el desarrollo emocional y cultural del tarotista, quien realiza una lectura ante un consultante.

Para leerlo no sólo es menester memorizar los significados de sus arcanos, sino ingresar en un proceso de purificación interior. Aprender a reconocer las propias proyecciones sobre los otros, porque el Tarot posee un importante carácter proyectivo, tanto en el lector como en el paciente o consultante. Esto quiere decir que los seres humanos colocamos sobre los arcanos, fragmentos de nuestros propios procesos interiores, avatares, esperanzas, miedos y vilezas. Y hay que aprender a identificarlos. Existe mucho de psicoanálisis en ello, de hecho. Porque depende de las facultades emocionales y de la riqueza espiritual, tanto del tarotista como del psicoanalista, dependiendo, el conseguir una buena lectura que incluso sea terapéutica para quien pide la consulta. Del mismo modo que en cualquier  proceso psicoanalítico.

1.    LA NUMEROLOGÍA PSICOLÓGICA DEL TAROT

Una de las primeras cosas que recomendamos para aprender a leer el Tarot, es la profundización y el dominio de la numerología contenida en sus cartas. Los números evolucionan del 1 al 10 y luego recomienzan su ciclo, conforme se dirigen de un tipo de arcanos hacia otros. La vida misma es un proceso de comenzar y recomenzar de nueva cuenta en cada estadio o nivel de ella. De modo que conforme se ha ascendido, aunque sea un poco en la escalera del espíritu, nunca se está como al inicio. Aunque aparentemente surjan nuevas crisis.

            El Número 1: contenido en los ases y en diferentes cartas, desde los oros, bastos, pasando por las espadas y copas, es la primera parte de cualquier proceso evolutivo. Se habla en él de un tremendo potencial, pero en estado latente, es decir, la evolución no ha comenzado si quiera y es posible que tarde en arrancar. Si apareciera en una lectura, el número 1 puede indicar juventud con mucho talento, pero que no ha iniciado su trabajo interior, ni el recorrido de su propio camino. La evolución no se produce por sí misma sin un esfuerzo consciente, eso está claro en muchas tradiciones antiguas, como el Tarot y en la psicología del Cuarto Camino de Gurdjieff. En este caso, el propio camino a lo mejor ni se vislumbra aún. Se tiene talento, pero no se ha puesto nada en práctica. Cayendo en la inmadurez e inexperiencia de quien poco sabe en realidad, menos ha vivido en verdad, pero cree conocer todos los misterios del universo. Ingenuidad, hasta presunción sin fundamentos. Alguien es muy joven y tiene todo el potencial  para echarse a andar y dar inicio a su obra, con amplias posibilidades de encontrar grandes cosas, pero aún permanece, quizá sin saberlo, en estado de latencia, es decir, con todos los recursos dormidos todavía. Creyendo por otra parte, que lo sabe todo. Las posibilidades de comenzar a despertar o a vislumbrar lo nuevo pueden estar lejanas. Hace referencia a un adolescente muy ingenuo, a alguien quien por otro lado, posee algunas partes de su personalidad bastante subdesarrolladas, casi al nivel de un bebé. Como menciona Jodorowsky, se puede tener cuarenta años cronológicamente hablando, pero emocionalmente ser un niño de un año de edad.

            El número 2: Marca un avance evolutivo en comparación con el 1. Para comenzar un camino es necesaria la unión, es decir, la colaboración de un amigo, un maestro, un terapeuta quien inicia a asesorarnos, una pareja, el encuentro con un amor novedoso o un amante un poco más sabio que uno. En otras palabras, la complementación con otro, para conformar el dos, un par y ya de ningún modo el aislamiento del 1. Puede indicar el comienzo de una relación de pareja joven, que por otra parte, abrirá muchas puertas para el aprendizaje y el cambio que ni por accidente se vislumbraba cuando se permanecía en el número 1. Un hipotético amor que aunque novedoso, por las experiencias totalmente distintas y fascinantes, también corre el riesgo, inevitable de por sí, de desilusionar, lastimar o romper el corazón. Un amor muy intenso que quizá no sea demasiado duradero. Un amigo que nos inicia en nuevas experiencias y nos muestra un mundo nuevo. El número 2 también puede hablar del encuentro con el Yo interior, con uno mismo, el descubrimiento de las propias potencialidades. Es posible, si se permanecía en el número 1, que se poseyera cuantiosos talentos y riquezas interiores, pero no se era capaz de verlos en uno mismo. Al transitar hacia el número 2,  ya es posible ver lo que se tiene y verse a sí mismo. También apreciar, reconocer y admirar la riqueza y talentos de quienes nos rodean.

            El número 3: Marca una crisis, la ruptura con el número 2 anterior. Si se había logrado encontrar una pareja nueva con quien se vivían muchas cosas enriquecedoras y emocionantes, un amigo o hermano del alma quien nos acompañaba, o si se logró un cierto equilibrio relativo con uno mismo, a este nivel todo ello ha entrado en crisis y es posible que se pierda. Pero para bien. Es una de las primeras pequeñas muertes, necesarias para crecer. Morir en el Tarot, como se verá más adelante con el arcano mismo de la Muerte, no consiste en la muerte literal de alguien y su sepultura. Sino la muerte de ideas, creencias, ideales, formas de pensar caducas que requieren abandonarse si se desea madurar, lo cual implica la muerte de un Yo viejo y renuente a la evolución de la vida. El número 3 puede provenir de la desilusión del amor encontrado con trabajos en el número 2, en la muerte de ideales conseguidos dificultosamente cuando se animó a salirse del cascarón del 1. La desilusión de un maestro o terapeuta en quien se creía fehacientemente con anterioridad. Puede tratarse también de conflictos ineludibles con las amistades que nos acompañaron durante el 2 y nos ayudaron durante alguna época. Pero que es necesario y obligado dejarlas atrás para ascender hacia un nuevo nivel. Con la consiguiente buena dosis de angustia, miedo y confusión. Un dolor por un amor que no tiene futuro, o por amigos y parientes con quienes ya no se puede convivir como antes, pues del mismo modo, ellos tampoco nos reconocen debido al cambio interno que hemos dado. Hasta nos obstaculizarían.

            El número 4. Tras un periodo atascado o detenido en el número 3 que pudiera llegar a ser prolongado o aparentar eterno, se consigue por fin una estabilidad. Pero no es una estabilidad ni una calma relativa, ni tan efímera como la del número 2, que depende de un terapeuta, un amigo, un maestro iniciador o un amor quien nos consuela y apoya. Sino que se trata por fin de una calma y estabilidad lograda por uno mismo. Son los inicios del amor a sí mismo. Ya se ha logrado apreciar los propios talentos y riquezas internas, se ha probado de un amor apasionado pero quizá no del todo correspondido por el amante, y si fuese recíproco, quizá bastante inmaduro, pero al fin amor. Ahora el espíritu logra, con trabajos, ponerse en pié por sí mismo. Sin la ayuda necesaria de otras personas, terapeutas, familiares o maestros. Es un periodo de equilibrio conseguido por uno mismo, si hay amor de pareja, indica estabilidad, si se está solo, también se está bien, aunque no haya nadie cerca. Por primera vez en la vida no se es ya una media naranja ni se busca la consiguiente contraparte en nadie, sino que se ha conseguido volverse una naranja completa por uno mismo.

            El número 5. Puede correrse el peligro de estancarse en el equilibrio del 4. Mucha gente llega de veras con muchos trabajos al nivel 4, y posteriormente concluye que ya no tienen nada que aprender. O cree que no existe nadie capaz de enseñarle nada. Los peligros del cuatro son siempre los de caer en un narcisismo que a la larga enferme y aísle a la personalidad en la vanidad y en la falsa creencia de saberlo todo. El cuatro precisamente puede hablar tanto de una visión del mundo algo madura y completa, pero también cuadrada y dictatorial. Por ello, para ascender en la escalera del espíritu, es necesario tomar nuevos riesgos. Si se tiene una pareja consolidada desde el 4, es necesario un camino de renovación para limpiar y actualizar el matrimonio, el noviazgo o el amasiato. Alguien por ejemplo, había encontrado un trabajo reconocido socialmente y remunerado económicamente, quizá una plaza bien pagada, prestigio como artista, clientela como terapeuta. Pero tal vez tenga que quemar literalmente sus naves, otra vez, si ya lo había hecho en niveles y etapas anteriores, partir y comenzar en otra parte, con todos sus riesgos, si es que desea seguir creciendo. Con la finalidad de enriquecer con nuevas vivencias, aún más el arte que se desarrolla, el oficio o la terapia. Si alguien quien se encuentra en este nivel comienza un nuevo cambio, incluso una crisis aparente, ya no la vivirá con la misma intensidad que cuando era un 3 o se encontraba en él. Es alguien con la suficiente entereza como para salir adelante. Aquí se posee una meta espiritual clara, se sabe que se ha tomado una decisión fuerte y altamente riesgosa, como reestructurar un matrimonio, dejar un trabajo seguro en apariencia, alejarse de círculos de amistad de muchos años que ya no aportan nada, iniciar un negocio propio, trabajar por su cuenta, etc. Pero se posee una certeza interior, a veces difícil de apreciar por los demás, de que todo ello, aunque difícil, servirá para crecer y para generar en la propia personalidad mayor fortaleza interior y una visión trascendental que no se conseguiría sin el esfuerzo exigido actualmente. Todo ello no se lograría de ningún modo, si por miedo, se decide quedarse y estancarse en la estabilidad del 4. Es decir, puede haber crisis, pero se es muy consciente de su significado, y se sabe de ante mano que es inevitable si se quiere crecer aún más. Aquí, se sabe por fin a dónde se va. Se posee una visión trascendental del camino.

            El número 6. Es un número que indica una enorme autosuficiencia, iniciada desde números anteriores como el 4 y 5, pero consolidada hasta ahora en un alto grado. Es un número que indica que se posee cabal conciencia de lo verdadero y la verdad en cualesquiera situaciones. A pesar de las confusiones y extravíos, nada puede hacer perder al individuo de su camino. La congruencia comienza, si se está presente este número, una persona consigue ser ella misma en las más diversas circunstancias sin que nada le haga capitular o rendirse. Esto es notorio, pues la mayoría de la gente se comporta distinto y modifica su comportamiento dependiendo de las situaciones o de las diversas personas con las que se relacional. Esto no sucederá más en este nivel, pues por fin se ha logrado la total congruencia. Si hay una relación de pareja, puede hablar de una gran solidez, lograda en ocasiones con mucho trabajo. Es una carta que habla de gran congruencia y estabilidad.

            El número 7: Habla de la capacidad de poner en práctica todas las ideas, planes y objetivos. En los números anteriores tal capacidad no estaba aún en pleno desarrollo. En este nivel, la persona puede por fin llevar a cabo todo lo que se propone. La congruencia lograda en el número anterior, sirve de base para que en este nivel, se sea capaz de llevar a cabo y conseguir prácticamente todo lo que se propone. La unión entre teoría y práctica y la consecución de objetivos es la marca de este número.

            El número 8: Es el número más equilibrado de todos, después de haber probado mil cosas y lograr todo lo que se ha propuesto, nos habla de una armonía absoluta y total en todos los aspectos: material, económica, emocional, afectiva, amorosa, erótica, intelectual. Se ha logrado dominar la razón, conocer las emociones y contenerlas, se conoce y sabe escuchar el propio cuerpo. Puede estar hablando en una carta con esta numerología, de que la vida por fin proveerá o recompensará todos los esfuerzos anteriores o previos. Fruto del trabajo de los números anteriores: 5, 6 y 7. Es un periodo de enorme tranquilidad en todos los aspectos, producto de mucho esfuerzo del pasado. En este nivel la persona puede vivir sobre la base de sus propios valores, armonizada consigo mismo y con su entorno, sustentado en una ética propia descubierta por uno mismo. Algunas de estas personas pueden experimentar inicios de verdadera y modesta iluminación, pues se han desprendido de muchas ideas previas, han comprendido a los demás y entendido variados cuestionamientos de la vida, a los que han sabido dar respuesta.

            El número 9: Se trata de un nuevo desequilibrio. Pensamos por ejemplo en un brujo, un sabio anciano, alguien con gran experiencia y conocimiento de la vida o de cualquier área. Pero que en este nivel, por ningún motivo debe tampoco conformarse ni rendirse, sentado en sus laureles, cayendo en la mediocridad. Don Juan Matus, el maestro de Carlos Castaneda, indirectamente se refería a este nivel numerológico, cuando hablaba de que un brujo u hombre de conocimiento, por ningún motivo debía sentarse simplemente a esperar la muerte y darse por vencido, después de una vida de logros, triunfos, sufrimientos superados, etc. Debía lucharse hasta el último momento antes que la muerte lo alcanzara. La crisis que se viene con este número, o el desequilibrio por llegar, hablan de que aquí se debe demostrar qué tanto se ha aprendido y adquirido durante los niveles previos o anteriores. Es una prueba que se le presenta a alguien con alto nivel de madurez y experiencia, pero que puede prepararle para renovarse en el siguiente número.

            El número 10. Es el anuncio del fin de un ciclo y el comienzo de otro. El presagio de una muerte simbólica o espiritual. Cuando éste número aparece, precisamente es la carta de la Rueda de la Fortuna del Tarot, el ciclo de números anteriores llega a su término y se prepara para iniciar uno nuevo. Reaparece la idea de la muerte del Tarot, mencionada previamente. Es menester dejar morir viejos ideales, antiguas creencias y formas de pensar para entrar un nuevo ciclo. Cuando se refería a esto, Gurdjieff hablaba de la capacidad de dar un salto desde la escala antigua donde se vivía o permanecía, hacia una escala nueva. Como si la evolución se desplazara a través de notas musicales. Sin una muerte emocional y espiritual imprescindible, no se puede comenzar un nuevo ciclo, y sobreviene el estancamiento.

2.    CUATRO CENTROS ESPIRITUALES DEL TAROT

Quien quiera que estuviese interesado en el dominio de la lectura del Tarot, después de asimilar la numerología anteriormente descrita, tendría que pasar a continuación, al contacto con los denominados Arcanos Menores.

            En el caso del Tarot y de otras tradiciones psicológicas y espirituales milenarias, no recomendamos la memorización mecánica de sus elementos, producto de la educación tradicionalista a la que se nos ha sometido a la mayoría de nosotros. Misma que nos impele a recitar como loros cualquier cosa, y luego a sentirnos sabios con tanta repetición.

            En el caso del Tarot, el estudio de sus arcanos debe ser emocional. Sí es recomendable leer textos sobre el mismo, comprender ciertos conceptos, pero más bien se debe interactuar con sus cartas, entrar en contacto con ellas, tocarlas, visualizarlas durante periodos largos de tiempo. Hasta familiarizarse con ellas. Realizar ejercicios, inventar historias con sus imágenes. Hacer hablar a sus personajes y entender la psicología de cada uno de ellos. Jodorowsky recomienda dormir arriba de una carta cada noche, hasta completar todo el Tarot, para que lo asimile el inconsciente.

            En diversas tradiciones psicológicas muy ancestrales se habla de cuatro centros en el ser humano. George Gurdjieff describe cuatro núcleos del ser humano: el cuerpo físico, el cuerpo emocional, el centro intelectual y el centro espiritual, energético o la esencia.

            En el Tarot se presentan precisamente esos cuatro centros presentes en sus cartas:

1.      Los Oros: representan la parte física del ser humano, su cuerpo, sus órganos, sus extremidades, también su salud física, también hacen referencia a lo material monetario: el dinero.

2.      Las Copas: hacen referencia a la parte receptiva del ser humano: son sus emociones.

3.      Los bastos: normalmente en distintos tipos de Tarots aparecen como garrotes, palos, bastones, en ocasiones con espinas, hierba, plantas, etc., otras veces no. Se refieren a la voluntad del ser humano, a su fuerza vital para conseguir logros.

4.      Las espadas: simbolizan el intelecto del ser humano, sus pensamientos, su razón, su capacidad conceptual, sus creencias y teorías sobre el mundo.

La combinación de cada uno de estos arcanos con la numerología previamente citada, brindará posibilidades interpretativas sin límites. Imaginen por ejemplo, un 8 de copas en una lectura: nos encontraríamos ante un pleno desarrollo y madurez emocional, alguien capaz de darse amor a sí mismo y a cualquiera sin límites.

Si nos apoyamos tanto en la numerología como en los cuatro centros espirituales del Tarot, nos encontramos ante un instrumento milenario para conocer y diagnosticar la personalidad humano, que incluso puede generar estrategias psicoterapéuticas inimaginables.

            El paso siguiente para el dominio del Tarot, sería el conocimiento y contacto con los denominados Arcanos Mayores, empero, su descripción psicológica, dada la complejidad, es tarea para un escrito ulterior.